Situado en el barrio de Malasaña, en el centro de Madrid, este apartamento de 50 m² parte de una condición inicial clara: una vivienda interior con una presencia limitada de luz natural. La entrada de luz se produce principalmente desde el patio principal del edificio, lo que convertía su distribución original en un espacio fragmentado donde la luz apenas penetraba hacia el interior.
El proyecto surge así como un ejercicio de reorganización espacial destinado a maximizar el recorrido de la luz natural dentro de la vivienda. La nueva configuración elimina barreras innecesarias y permite que la luz procedente del patio se proyecte con mayor profundidad hacia las zonas interiores, generando una percepción espacial más abierta y luminosa.
La intervención se articula a partir de un volumen central de carpintería que organiza la planta y concentra gran parte del almacenamiento. Esta pieza actúa como elemento vertebrador del apartamento, definiendo los recorridos y estableciendo transiciones entre los distintos espacios sin interrumpir la continuidad visual.
El salón se concibe como un espacio sereno y luminoso, con materiales naturales y tonos neutros que amplifican la luz disponible. El mobiliario bajo y la iluminación indirecta refuerzan la continuidad espacial y la atmósfera doméstica del conjunto
La conexión entre el dormitorio y el espacio principal se resuelve mediante una puerta corredera oculta que permite integrar o independizar ambas estancias según el uso. Al permanecer abierta, establece continuidad visual y favorece las vistas largas desde los puntos más alejados de la vivienda, reforzando la sensación de amplitud
La materialidad del proyecto se basa en un diálogo entre madera, cerámica y color. Todas las paredes de la vivienda se han acabado con revestimiento de arcilla natural, una elección que refuerza el carácter matérico del interior y la apuesta por materiales naturales. La textura sutil de la arcilla permite que la luz natural incida sobre las superficies generando matices y variaciones cromáticas a lo largo del día, aportando profundidad y una atmósfera cálida al conjunto.
Sobre esta base material neutra se introduce una paleta cromática donde el terracota —uno de los colores preferidos del cliente— adquiere protagonismo, combinado con verdes suaves en el mobiliario de cocina.
La cocina se plantea como el núcleo doméstico de la vivienda, abierta al espacio principal y vinculada al comedor. El pavimento hidráulico delimita este ámbito y actúa como un guiño a los suelos tradicionales presentes en muchas viviendas de esta finca de principios del siglo XX.
Uno de los elementos más característicos del proyecto es el mueble del salón que separa el vestíbulo del espacio de estar. Esta pieza incorpora vidrio texturizado inspirado en el existente en las ventanas de los patios del hueco de escaleras del edificio. El vidrio permite filtrar la luz entre estancias, aportando profundidad y una relación sutil con la memoria material del inmueble.
La transición entre la zona de acceso y el espacio principal se resuelve mediante una pared curva que sustituye la esquina convencional donde se sitúa el acceso al baño. Este gesto geométrico suaviza el recorrido interior de la vivienda y permite que la luz se deslice con mayor continuidad hacia el interior, bañando las superficies de forma gradual.
Banco integrado junto a la ventana con cortinas ligeras que filtran la luz procedente del patio interior. La combinación de madera, textiles y tonos suaves contribuye a una atmósfera cálida y tranquila
El volumen central de carpintería integra almacenamiento y un pequeño escritorio en acabado terracota dentro del dormitorio. Esta pieza continua concentra funciones y refuerza la idea de mueble organizador que estructura la vivienda
En el dormitorio, el sistema de almacenamiento se integra en una pieza continua de carpintería que incorpora un pequeño escritorio en acabado terracota, generando un espacio de trabajo íntimo dentro de la habitación.
La iluminación artificial se plantea principalmente de forma indirecta y puntual, reforzando una atmósfera doméstica tranquila. Junto con los textiles en tonos neutros, contribuye a crear un ambiente sereno que contrasta con la intensidad urbana del barrio.
El resultado es una vivienda compacta y funcional donde la reorganización espacial, la materialidad y la luz construyen un equilibrio entre contemporaneidad y memoria.
















