LOCALIZACIÓN
Barrio de Pcífico, Madrid
CATEGORÍA
Vivienda
AÑO
2024
FOTOGRAFÍA
Carla Capdevila

Esta reforma integral transforma un piso de 41 m², con una compleja y compartimentada distribución en forma de “U”, en una vivienda funcional, acogedora y llena de luz.  La vivienda, que pertenecía a una familiar del actual propietario y en la que él mismo vivió durante una temporada durante su juventud, guarda una carga emocional significativa. Este vínculo emocional fue determinante a la hora de conservar la vivienda y emprender su transformación, con el objetivo de renovar por completo su configuración y adaptarla a un estilo de vida actual, sin renunciar al apego que el lugar representa.

Situado en un edificio de los años 30 en Madrid, el proyecto tenía como objetivo reorganizar una planta poco práctica para incorporar un dormitorio independiente, un baño, una zona de estar y un espacio polivalente de comedor/estudio, teniendo en cuenta desde el principio que la cocina debía convertirse en el corazón del hogar.

La cocina, concebida como núcleo central de la vivienda, fue diseñada pensando en la pasión del cliente por la cocina y los momentos compartidos.

El mobiliario e iluminación, cuidadosamente seleccionado, añade personalidad al espacio con toques sutiles de color. Marcas como Kave Home, Muuto, Hay y Milan Iluminación se integran armónicamente, destacando por sus diseños contemporáneos y funcionales. 

Uno de los principales retos fue optimizar al máximo cada metro cuadrado de la inusual planta, garantizando una sensación de amplitud y permitiendo que la luz natural inundara todo el apartamento. Para ello, se optó por una distribución fluida, el uso de materiales naturales y un sistema de almacenaje integrado que maximiza la funcionalidad sin recargar visualmente el diseño.

La cocina, concebida como núcleo central de la vivienda, fue diseñada pensando en la pasión del cliente por la cocina y los momentos compartidos. La vitrocerámica se ubicó en la península, orientada hacia la zona social, facilitando la interacción mientras se cocina. El lado exterior de la península, revestido con lamas verticales de madera, actúa como nexo entre la cocina y el salón, funcionando como superficie de trabajo, comedor informal y espacio de reunión.

Para potenciar la continuidad visual y reforzar la sensación de orden, toda la carpintería se diseñó a medida. Los armarios empotrados en la entrada y el dormitorio, así como el mobiliario de cocina y el mueble del lavabo, se realizaron en madera natural, integrando soluciones de almacenaje sin interrumpir el flujo del diseño. Estas piezas se mimetizan con las paredes y los acabados, generando una atmósfera de equilibrio y armonía.

El uso de materiales naturales desempeña un papel clave en la creación de un ambiente cálido y sereno. Las paredes de arcilla no solo aportan textura y calidez, sino que también mejoran la calidad del aire y regulan la humedad, subrayando el compromiso con un diseño saludable y sostenible. La madera natural, presente en suelos, muebles y revestimientos, establece una conexión directa con la naturaleza, mientras que los textiles en tonos terracota y crudos refuerzan la sensación de refugio urbano. Como gesto distintivo del proyecto, se han redondeado las esquinas de las paredes y los elementos de carpintería —incluidos armarios y mobiliario a medida— para suavizar visualmente el espacio y crear una estética más orgánica, fluida y envolvente

La mesa redonda, de líneas suaves y acabados en madera, junto con las sillas tapizadas en tonos neutros, configuran un área de comedor acogedora y elegante. La alfombra circular de fibras naturales complementa el conjunto, añadiendo calidez y textura.
Como guiño a la herencia del edificio de principios del siglo XX, se incorporaron baldosas de estilo hidráulico en el vestíbulo, la cocina y el baño, que funcionan como una alfombra visual que conecta los espacios y aporta una estética atemporal y clásica. Estos detalles no solo respetan la esencia original de la vivienda, sino que también le otorgan un carácter único y personalizado.

La organización del espacio logra un equilibrio perfecto entre funcionalidad y estética. El dormitorio, aunque independiente, mantiene la coherencia del diseño a través de los acabados en madera y los textiles neutros. El baño, siguiendo la misma línea, destaca por su minimalismo y uso eficiente del espacio. Sus paredes están acabadas en micromortero de arcilla y cal, un material natural que da continuidad al conjunto del hogar y refuerza la consonancia del diseño. Además, en una de las paredes se incorporó un papel pintado especial resistente al agua, con un patrón orgánico en tonos tierra y texturas que aporta un toque artesanal y decorativo.

La luz natural es otro de los grandes protagonistas de esta reforma. La entrada directa de sol a través de una de las ventanas se aprovecha al máximo, filtrándose mediante cortinas translúcidas de lino para crear una atmósfera cálida y envolvente. Este juego de luces y sombras suaviza los límites entre interior y exterior, amplificando la sensación de serenidad y armonía.

El resultado es una vivienda que combina historia y modernidad, donde cada detalle ha sido cuidadosamente diseñado para crear un hogar funcional, cálido y contemporáneo. La distribución pensada al milímetro, el uso de materiales naturales y el diseño a medida hacen de este apartamento un hogar único, donde cada rincón refleja la esencia de quien lo habita.

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