El proyecto partía de un reto: transformar una vivienda excesivamente compartimentada, con hasta cinco estancias además de cocina y baño, en un espacio abierto, luminoso y adaptado a las necesidades de sus nuevos habitantes. A pesar de disponer de ventanas en todas las habitaciones, el piso transmitía una sensación sombría que contrastaba con el deseo de los clientes: amplitud, claridad y una distribución mucho más contemporánea.
La propuesta del estudio apostó por un rediseño integral, concebido completamente a medida. El vestíbulo se planteó como eje vertebrador de la vivienda, marcando la transición entre la zona social y la privada y generando una circulación fluida, sin interrupciones. La incorporación de puertas correderas ocultas fabricadas ad hoc permite transformar la percepción del espacio en función del uso, favoreciendo la sensación de amplitud y ligereza.
El mobiliario y los revestimientos responden también a esta voluntad de personalización. El salón se organiza en torno a un mueble de TV diseñado a medida, envuelto por un panelado de roble con formas orgánicas que dota de continuidad al espacio y aporta una presencia escultórica, suave y envolvente.
«Nos decidimos por StudioMadera tras ver sus proyectos en Instagram y Houzz, que destacan por su creatividad y uso cálido de la madera. Hemos hecho una reforma integral en un piso de 85 metros, y estamos muy contentos con el resultado, ha sido todo un acierto.»
Rocío y Jorge, propietarios.
El acceso a la zona social se resolvió con pasos abiertos enmarcados en madera de roble, un gesto arquitectónico que, además de aportar calidez, maximiza la entrada de luz natural procedente de la fachada principal. La luz —natural y artificial— se convirtió en hilo conductor del proyecto. No solo se trabajó su entrada, sino que también se diseñó un estudio de iluminación artificial adaptado a cada ambiente y a las necesidades del cliente, combinando luminarias técnicas y decorativas para potenciar atmósferas cálidas, versátiles y acogedoras.
La cocina, diseñada íntegramente a medida, ocupa el corazón del espacio común. Su distribución en “L” combina roble natural en el ala corta con un lacado en tonos cálidos y un elegante acento verde, mientras que la isla central se concibe como un volumen de roble con esquinas suavizadas, que articula la estancia y alberga fregadero y electrodomésticos. Este elemento, además de funcional, se convierte en el auténtico protagonista del espacio, facilitando tanto el trabajo diario como la interacción social.
En la zona privada, el segundo dormitorio se concibe como un espacio híbrido entre estudio y cuarto de invitados. Aquí, la funcionalidad se resuelve con una solución ingeniosa: una mesa de trabajo diseñada a medida que, cuando no está en uso, se oculta quedando perfectamente enrasada con el cabecero. De este modo, la estancia se adapta con facilidad a las diferentes necesidades del día a día sin perder armonía estética.
La paleta de acabados refuerza la idea de personalización y carácter único: maderas nobles, revestimientos de arcilla en paredes y texturas minerales aportan serenidad y riqueza sensorial. En el baño principal, un porcelánico en tonos vivos introduce un toque de color inesperado que rompe la neutralidad y añade dinamismo, aportando un sello vibrante y personal al conjunto.
El resultado es una vivienda que refleja con precisión la personalidad de sus habitantes: hecha a medida, pensada en cada detalle y diseñada para ser vivida con comodidad, calidez y estilo.

















