Este proyecto consistió en la transformación completa de una vivienda de 55 m² interiores más 40 m² de terraza, situada en pleno barrio de Ibiza, en Madrid. Una de las premisas principales fue potenciar al máximo la entrada de luz natural y generar una conexión visual directa con la terraza desde prácticamente cualquier punto de la casa, logrando así una sensación de amplitud y continuidad entre interior y exterior.
En cuanto a la distribución, se abrió la cocina hacia el salón, creando un espacio común más amplio y funcional. Se añadió un aseo para dar mayor comodidad a la vivienda y se diseñó un vestidor que actúa como distribuidor entre el dormitorio principal y el cuarto de baño en suite. Esta organización permite un recorrido fluido, práctico y muy luminoso.
«Esta pareja hace que lo que tu sueñas se convierta en realidad. Durante el proceso te sientes escuchada y sobre todo tranquila porque ellos siempre están al pie del cañón siguiendo cada detalle y mejorando las propuestas.»
Lourdes, propietaria.
Detalle del mueble volado realizado a medida en madera de roble que da servicio al salón.
El proyecto respondió también a las necesidades específicas del cliente, que deseaba contar con espacios de almacenaje generosos y bien planificados. En el vestidor se creó una zona tipo vitrina expositora para zapatos, bolsos y pañuelos, permitiendo disfrutar de sus complementos como si fuesen piezas de colección. Se añadió gran capacidad de armarios para dar respuesta a toda su ropa, combinando practicidad con estética.
La terraza se reformó por completo para optimizar su uso: ahora dispone de una amplia zona de comedor exterior, perfecta para cenas y comidas con amigos, y de un área más relajada con butacas, concebida como un espacio informal y acogedor para disfrutar en cualquier momento del día.
En el interior, la paleta de colores sobrios y neutros se enriqueció con la calidez de la madera de roble. Los tonos verdes y grises, combinados con detalles en dorado, aportan riqueza cromática, sofisticación y un aire sereno al conjunto. La selección de iluminación y lámparas se cuidó especialmente, no solo como recurso funcional, sino también como elemento decorativo que refuerza el carácter de cada estancia. El mobiliario, elegido en coherencia con el concepto del proyecto, contribuye a generar un ambiente armónico, elegante y confortable.
El concepto central del proyecto fue multiplicar la luz y la conexión entre estancias. La pared de la ducha, concebida como un punto focal, articula la relación entre dormitorio, vestidor y baño, creando una secuencia visual continua y armónica. El resultado es una vivienda contemporánea, funcional y luminosa, donde cada detalle —desde el almacenaje hasta la iluminación y la terraza— está pensado para favorecer la comodidad diaria y resaltar la elegancia del espacio.





















